Creado para las generaciones futuras

Hoy en día, gran parte del mobiliario producido en masa no está diseñado para una segunda vida. No es lo suficientemente sólido estructuralmente como para retapizarlo o invertir en él. La vida útil de un sofá promedio producido en la economía actual es de solo 6 años. Esto significa que los sofás ya no están hechos para durar, o la gente simplemente está desechando los viejos.


Economía circular

El mobiliario concebido para futuras generaciones está en el corazón de la economía circular de Fleming Howland. El Circular Outlet de Fleming Howland propone adquirir piezas de exposición, retapizadas y reacondicionadas, y formar parte esencial de su programa de sostenibilidad.

«El estilo habla de calidad, integridad y atemporalidad.
Es ajeno a las tendencias y, aun así, siempre se percibe fresco y nuevo.»

Innovación e investigación

Fleming Howland forma parte de un programa de innovación que investiga por qué las personas sustituyen o desechan su sofá. Entre los motivos figuran el desgaste a largo plazo, fallos estructurales en las uniones, cuestiones de funcionalidad o un cambio de vivienda. Estos datos se emplean para estudiar los materiales con mayor duración y el menor impacto ambiental, además de impulsar mejoras técnicas en el desarrollo del producto. Al ser mobiliario hecho exclusivamente por encargo, esta es una de las razones por las que una empresa tan pequeña puede ofrecer una amplia selección de piezas tapizadas y ser fiel a su filosofía.

Ensamblaje del mueble
Unión del mueble
retapizar

Una silla es tan excepcional como los materiales que la componen

Otros factores incluyen la reducción de residuos y la implementación de nuevos materiales ecológicos adecuados para el retapizado, la creación de prototipos y la validación. Este proceso interminable permite cambios constantes en las líneas de producción, la fabricación y los procesos de circularidad para extender la vida útil de cada pieza de mobiliario que sale del taller, ya sea de cuero, terciopelo, lana o lino. Esta calidad se refleja en las numerosas historias que los clientes de Fleming Howland tienen para contar. Desde hoteles, restaurantes y salas de exposición hasta hogares y bares, los muebles de Fleming Howland exudan las propiedades inherentes de una historia atemporal y experiencias únicas.


Cuero coloreado a mano

Para ser fiel al diseño original del siglo XVIII y garantizar una vida útil prolongada, elija un acabado de cuero teñido a mano en una variedad de colores que incluyen blanco, negro, azul, verde, gris, morado, rojo, marrón o amarillo. Esto no solo crea una pátina casi tridimensional, sino que también permite que la pieza sea reacondicionada constantemente. Invertir en un arte tan ancestral le dará la seguridad de que un objeto puede durar mucho más de lo que jamás hubiera imaginado.

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