La butaca orejera
La reina del confort
La butaca orejera ha sido durante mucho tiempo un símbolo de confort y prestancia, con orígenes que se remontan al siglo XVII, cuando fue concebida para la nobleza y la realeza. Hoy, la butaca orejera Chesterfield mantiene vivo ese legado, aunando comodidad envolvente con una silueta elegante. Para quienes valoran la comodidad tanto como el estilo, sigue siendo una pieza de distinción.
James Boswell
Líneas gráciles con ángulos que se entrelazan en armonía
Jonathan Swift
Un objeto escultórico que celebra el arte y la utilidad
James Boswell
Una danza elegante de líneas y ángulos entrelazados
Samuel Johnson
Una sensación de profunda amplitud de asiento con suavidad en el apoyo del respaldo
Henry Thoreau
Un diseño elegante creado para ofrecer tanto comodidad como estilo
John Stuart Mill
Proporciones generosas y respaldo reforzado
Georgian Curve
Proporciones imponentes y un respaldo curvo de exquisita artesanía
Oliver Goldsmith
Una celebración sin concesiones de la forma y del lujo
Samuel Johnson
Sensación de asiento profundo y amplio, y suavidad en el apoyo de la espalda
James Boswell
Una danza elegante de líneas y ángulos entrelazados
Los sillones orejeros se definen por su respaldo alto y las alas distintivas a cada lado del ocupante. En sus orígenes, esas alas se concibieron para proteger al usuario de las corrientes. A menudo se estrechan hacia abajo para ofrecer apoyo a los brazos. El conjunto confiere a la pieza una presencia rotunda e imponente.
Piel, tejido, color
Clásica o contemporánea, discreta o rotunda, la butaca orejera puede realizarse a medida en cualquier combinación de color y material. Una amplia selección de pieles teñidas a mano o tejidos naturales como terciopelo de algodón o lana mezclada.
A prueba del tiempo
Las butacas orejeras de Fleming Howland se realizan con las mismas técnicas empleadas por los artesanos desde principios del siglo XIX. Una atención al detalle que sencillamente no se encuentra en otra parte. La estructura interna de haya maciza está encolada y atornillada para que cada butaca orejera esté hecha para resistir el paso del tiempo.
Bueno por naturaleza
El mobiliario hecho a mano tiene un impacto mucho menor en las emisiones de carbono que las alternativas estándar, producidas en masa. Además de las ventajas de una producción sostenible, el 90% de las materias primas necesarias para fabricar butacas orejeras se obtiene localmente, minimizando la energía necesaria para su transporte.
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Preguntas frecuentes
¿Cuál es la función de una butaca orejera?
Los laterales altos, o alas, se concibieron al principio para aislar al usuario de las corrientes de aire, y también otorgaban a las butacas un aire de estatus e importancia. Una pieza en tela o en piel puede servir para casi cualquier uso, pero los reposabrazos y las alas las convierten en magníficas butacas de lectura.
¿Dónde colocar una butaca orejera?
Las butacas orejeras se concibieron originalmente para situarse frente a una chimenea abierta. Con las mejoras en la calefacción doméstica a lo largo de los años, ya no es su función principal. Su estilo ornamentado y regio convierte esta butaca en una pieza de carácter ideal en el salón para acompañar un conjunto de sofás. También pueden ofrecer la manera perfecta de relajarse en un despacho en casa o en el dormitorio.
¿Son cómodas las butacas orejeras?
El apoyo de la espalda y el tamaño generoso de la mayoría de las butacas orejeras las hace extraordinariamente cómodas. Ese confort puede elevarse aún más al encargar la butaca con un reposapiés a juego.
¿Están pasadas de moda las butacas orejeras?
Aunque el diseño se remonta a siglos atrás, las butacas orejeras ofrecen un estilo que nunca envejece. Al combinar estilos y la gran variedad de colores y materiales disponibles, la silueta clásica de una butaca orejera puede convertirse en una declaración de diseño plenamente contemporánea.